
Entrevistamos a Cecilia Marcó del Pont y Guillermo Albrieu Llinás, fundadores de «Sotobosque» en Unquillo, Córdoba. Un Vivero especializado en plantas nativas de Argentina.
¿Cómo comenzó Sotobosque?
Sotobosque surge como la conjunción de diferentes procesos y situaciones. Por un
lado, habilitamos el retorno de plantas nativas a nuestras casas, en un comienzo de manera espontánea, luego facilitadas por el cultivo, potenciando la biodiversidad local en su admirable riqueza. Nuestra fascinación creciente por las plantas nativas nos incentivó a interactuar con otras personas también interesadas en el tema, a participar de cursos y conversatorios, a consultar libros de flora y especialistas locales, a experimentar con procesos biológicos para la producción de sustratos orgánicos, a visitar otros viveros nativos que ya estaban trabajando (como Seremos Bosque en La Granja y Mainumby en San Roque), a practicar en jardines de familiares y amigos, a recorrer las sierras con mirada atenta, a alucinar cada vez que una semilla germinaba. Por otro lado, durante el primer año de pandemia y bajo las tensiones entre viejas y nuevas normalidades que tanto se parecen, surgió la fantasía de ponernos, como quien juega a la fuga, un vivero. Así, desde el comienzo, seguimos comenzando.
¿Qué tareas realizan?
Propagamos de manera artesanal plantas nativas de las sierras de Córdoba. Si bien
cultivamos también árboles (sobre todo especies más desatendidas por el imaginario
colectivo), dedicamos mayor esfuerzo a herbáceas con flores, aromáticas, trepadoras y
arbustos. En otras palabras, nos especializamos en el estrato vegetal que crece debajo del dosel de los árboles, lo más próximo al suelo, todas formas esenciales para la constitución de hábitats hermosos, ricos y saludables. Recibimos a nuestros clientes en la localidad de Unquillo, realizamos semanalmente tandas de envíos a Córdoba capital, brindamos asesoramiento a las personas que se acercan de manera virtual o presencial y también ofrecemos servicios de intervención asistida de espacios verdes particulares y comunes, públicos y privados. Para nosotros es fundamental que todo el proceso sea absolutamente sustentable y basado en la realidad eco-social que nos atraviesa.

Por eso es que trabajamos a partir de semillas de poblaciones silvestres, compostamos nuestros propios sustratos para el cultivo, participamos solamente de un comercio justo identificando y evitando (protegiéndonos de) prácticas típicas de competencias individualistas que buscan debilitar a otros. En síntesis, procuramos evitar toda forma de extractivismo ambiental, económico, social y cultural. Además, tenemos una participación activa en nuestras redes sociales, donde subimos fotografías y textos propios, con los que intentamos compartir y despertar sensibilidades. Nos basamos en nuestras experiencias y en la lectura de autoras y autores que desmenuzan temáticas axiales a nuestro tiempo, desde una biofilia transversalizada por miradas antropológicas y filosóficas para nosotros inquietantes.
¿Cuál es la importancia de las Plantas Nativas?
Las plantas nativas de una región forman parte de una red muy compleja de
organismos que han co-evolucionado en su interacción con otros seres vivos y en condiciones físicas específicas. En otras palabras, son las más adaptadas a su entorno particular, no solo en relación a factores como la temperatura y el régimen de precipitaciones, sino también a un incalculable entramado que involucra a otras plantas, insectos, microorganismos, aves y gran cantidad de seres cuya expresión materializa la naturaleza de la que somos parte.

Gracias a estas características, requieren mucho menos esfuerzo para su mantenimiento (ellas “ya saben”), como riego obligado o uso de venenos y fertilizantes. Son importantes, al margen de lo que pensemos, en su propensión a ser y persistir a pesar de la hegemonización normativa que tiende a reducir y simplificar todo lo que vemos a nuestro alrededor. Una planta nativa en su tierra tiene mucho para emitir como evento ecológico, estético y semiótico; basta con prestar atención a toda la vida que convoca una vez incorporada a cualquier espacio verde. Ahí hay un ida y vuelta en lenguajes a los que podemos incorporarnos.
¿Sienten que la sociedad es más consciente sobre la importancia de la plantas nativas
(plantar, etc)?
Es real que circula cada día más información sobre las problemáticas ambientales que
amenazan la diversidad de formas de vida en todas partes. Esto despierta preocupaciones que pueden, o bien estancarse en una especie de tristeza paralizante o, sin mucho más que perder, iluminar nuevos rumbos que impliquen abandonar, al menos de a pequeños pasos, la insistente búsqueda de falsas alegrías compensatorias que adornan un vacío profundo, sobrealimentado a base de acumulación y consumo excesivo. Sí, somos más conscientes de la importancia de las plantas nativas, pero si esa conciencia se tradujera a acciones concretas y situadas, nuestra actividad sería plenamente sustentable también en términos económicos; es decir, podríamos dedicarnos exclusivamente a esto como manera de vida.

En Córdoba, una provincia con más de 3 millones de habitantes, los pocos productores del sector seguimos trabajando para lograrlo y todavía creemos que es muy posible. Por otro lado, la sostenida destrucción ambiental para el sostenimiento de economías basadas en el tráfico de commodities nos recuerda que la consciencia requiere de acciones concretas, hasta el momento en espera de intentar salvar a este debate de los márgenes últimos de casi toda agenda. Las plantas nativas están en territorios en disputa y bajo múltiples tensiones, también para sus pobladores humanos originarios. Uno de esos territorios, tal vez el menos pensado cuando hablamos de “ambiente”, es la ciudad. Nos gustaría que nuestro trabajo ayude a recuperarlo al menos en parte.
¿Dónde podemos encontrarlos?
Trabajamos en una casa particular en Unquillo, sierras chicas, muy cerca de la ciudad
de Córdoba. La forma más fácil de contactarnos es a través de nuestras redes sociales
(@sotobosquecba en Instagram; Sotobosque en Facebook), donde recibimos consultas y
pedidos, o bien compartimos la ubicación para coordinar una visita en persona. Contamos con un listado/catálogo de las plantas que cultivamos (la disponibilidad depende del momento) y la compra puede realizarse en el vivero o a distancia con pago por transferencia.

¿Qué se siente cuando uno ayuda al medioambiente?
Estamos convencidos de que somos parte viva del ambiente que tradicionalmente
hemos enajenado o tercerizado. Es decir, no creemos ni sostenemos el falso binomio que separa naturaleza y cultura; somos también la naturaleza que nombramos. Buscamos sincronizar nuestra vida con otras formas de vida, como base fundamental para transcurrir estos años sobre la Tierra como una experiencia de suma atención y fascinación por otros humanos y no-humanos. Queremos multiplicar la idea de que cada pedacito de tierra puede recuperarse para volver a ser fuente de diversidades recíprocas que colaboran hacia una complejidad creciente. Que llegar a casa puede estar repleto de flores, bichos curiosos y aromas olvidados. Que vale la pena plantar un sotobosque donde perderse, también en el núcleo mismo de la ciudad, recuperando algo de nuestro tiempo de la captura del cemento y la luz esquizogénica de las pantallas. Se siente como dejar de alimentar al Monstruo.